jueves, 10 de abril de 2014

Bienvenidas a este espacio, abierto para ustedes y su creatividad.
En esta ocasión deberán desarrollar una historia que cuente algún aspecto de la vida de alguno de los personajes de la Dama de negro, y que no haya sido abordado en la historia.
El mínimo de palabras que debe contener es de 350 y el máximo 800.
Recuerden que su participación puede realizarla a lo largo de todas las vacaciones.
Espero disfruten esta actividad.
Liz

5 comentarios:

  1. (PARTE 1)
    Yo sé que nadie leerá esto, no tengo intención de que alguien lo haga. Esto no es una historia, ni un cuento, es una confesión, una disculpa, una disculpa antes de mi venganza final, es una disculpa a la pequeña Stella, la única niña que no pude llevarme…
    Ya habían pasado varios días desde que me había matado, y mi espíritu renovado por la nueva sed de venganza vagaba por donde alguna vez vivió mi hijo, ¡Mi Hijo! ¡Nathaniel!. Recorría yo el gran camino hacia el pueblo, todos cerraban sus ventanas, pero desgraciado aquel que vio aunque sea mi sombra, pues entonces la vida de algún niño inocente del pueblo caía en mis brazos y esa última mirada de infinita inocencia, de niños y niñas que se desvanecían, era respondida por una celosa y llena de malicia, pero al último instante por una de disculpa.
    En algún lugar cuando estaba una luna de marzo, un señor montaba a caballo, y con la inocencia de un extranjero, me miro y me busco entre los rincones obscuros de esos árboles que lloraban, perseguí su pensamiento hasta encontrar el más precioso de todos, el de su hija. Fue entonces cuando decidí impartir mi justicia, lo seguí hasta esa gran urbe que llaman Londres, lo observe por días; horas de incansable observación de este individuo que se había atrevido a mirarme y que vivía ajeno con su niña, ¡Su Hija! Pero fue entonces cuando la conocí.
    Stella fue una de las primeras niñas que me iba a llevar, y tenía algo especial para ella, A Stella le encantaba subirse a esas carretas que usaban los hombres, y en el parque siempre había una para pasear, así que decidí que la mejor manera era que muriera como lo hizo Nathaniel, ¡Mi Hijo!, mío, degollado por una.
    Era una niña más allá de lo hermoso, con una inocencia casi divina, decidí aparecerme justamente sentada al lado de ella en la carreta, y así vería el momento justo de cómo, mi hijo murió. Al principio me miro con temor, pero inmediatamente me sonrió con esos labios de pétalos de rosa, iguales a los de Nathaniel, una sonrisa que calentaría el espíritu de cualquiera, un ligero rubor apareció en su mejilla y entonces salí del carruaje sin mirarla otra vez, claro que la inocencia la incito de contarle de esa “dama de negro” a su padre, quien recordando mi obscuro semblante le prohibió subirse a alguna carreta otra vez.

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  2. (PARTE 2)
    Pero, ¿Cómo pude haber fallado?, incluso la seguí observando por semanas, y descubría sus pequeñas delicias y riñas infantiles, Su madre, muy ocupada impresionando a los caballeros con su escote y el padre, que viajaba dejando la casa sin guardián, dejaban a la niña encerrada en su cuarto por semanas con la excepción de la comida la cual dejaba su madre en una mesa y se retiraba, pero la niña, esa niña que no era de nadie, tenía que morir tarde o temprano. Cuando aparecí en su cuarto la niña rio y se puso a dar saltitos por su cuarto, y aunque mi rostro no puede sonreír, el espíritu ríe y se alegra, y agarrando sus bracitos con mis garras le susurre: “te he salvado una y mil veces, pero un día vendré por ti, no me olvides o sufrirás consecuencias inimaginables, adiós, adiós y hasta que gastes tu último suspiro”.
    Ella creció y cumplió su palabra, nunca me olvidaba y yo sentía su recuerdo como una punzante amenaza, pero un día, un maldito día, conoció a ese, ese caballero de nombre Arthur Kipps, se conocieron en el parque y el tímido e incómodo como era se ganó su corazón y su mente por completo, y entonces el recuerdo de esa Dama de Negro se esfumó de su mente, y entonces llego el momento, al fin regresaría por ella, pero, ese Arthur, ese maldito, se atrevió a meterse en mi recuerdo, arreglando papeles y condenando vidas de muchos niños, el que sobre todos los hombres se atrevía a regresar, a descubrir mi velo, pero, pronto caería mi consecuencia, y lamentaría haber pisado alguna vez la casa donde habita mi espíritu.
    Él incrédulamente ya estando en Londres, dejo que su hijo se subiera a una carreta con su madre, fue entonces cuando Stella me vio, y lo recordó todo, ella estaba en paz, pero cuando entendió que me llevaría a su hijo primero entro en la histeria, lágrimas de perdón y gritos de súplica, la pequeña Stella, ella, la inocente niña, murió días después. Pero ese Arthur, ¡El maldito que llevo a Stella a su último suspiro! Y quien por su falta de cuidado mató a su propio hijo, ¡Su hijo!, pero ahora ha pasado y mi furia caerá sobre él, se ha arreglado con un señor en un teatro, quien mejor para desarrollar el papel de la dama de negro que el propio espíritu de ella, y entonces el telón caerá, ¡junto con mi furia!¡junto con sus vidas!.

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  3. John Morris
    Era una tarde de verano, yo estaba en mi teatro sentado pensando en mi siguiente obra, hasta que de repente tocan la puerta, entra un jóven bastante asustado y nervioso gritando que quería que tos mundo supiera su historia yo le traje un vaso de agua y le dije que se calmara que me contara su historia el me empezó a contar su historia y quería que la interpretáramos en una obra.
    Cuando empece a leer las escrituras yo no podia creer lo que estaba leyendo no sabia si debía creerle o era una historia sacada de su mente pero supuse que por lo asustado que llego debería de creerle.
    Cada día en el teatro yo me hacia el que no le tenia miedo a su historia pero cada noche tenia una pesadilla sobre esa terrible mujer y cada ves que el venia al teatro a que montáramos la obra ami me daba miedo tan siquiera recordar a la mujer ya no quería seguir este trabajo pero se lo prometí
    ¿No entiendo porque tienes tanto miedo? todo esta en tu mente exclamé yo.
    ESTO NO ESTA EN MI MENTE exclamó arthur haciéndome sobresaltar
    esto me paso y por eso quiero que todos sepan la verdad de lo que me sucedió. continuo diciendo.
    Esta bien tranquilo yo te ayudare a terminar esta obra y que puedas seguir vivendo tranquilo.
    Pasaban los meses yo cada vez estaba mas asustado cosas raras empezaron a suceder en mi casa a mi hija pequeña le pasaban cosas raras y yo siempre veia sombras y escuchaba risas.
    Yo queria decirle a arthur que ya no quería continuar ayudándolo pero si no continuaba me quedaría con la duda de quien es esta mujer.
    Al fin terminamos la obra exlamó arthur alegremente.
    Si al fin dije yo. Me arme de valor y dije Arthur cosas raras me están sucediendo le conte todos los sucesos que estaba viviendo y el muy asustado exclamó: Nunca debí haber venido nunca debí haber contado mi historia ahora estarás en peligro tienes que cuidar a tu familia y se fue y nunca más lo volví a ver.
    Con respecto ami me dejaron de suceder esas cosas hasta que un día fui al parque con mi esposa eh hijo se sugiero a una carroza y la carroza perdió el control mi esposa e hija pequeña fallecieron ese día.
    Me prometi a mi mismo no contar esta historia para que nadie viviera lo que yo vivi.
    María José Ramos (28)

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  4. Al principio no sabia la historia familiar, es decir, yo se que vivía con mi mama, mi papa y mi nana, que se parecía tanto a mi mama, que pensé que podían ser hermanas, pero eso no podría pasar, o si? Es decir, si mi nana fuera la hermana de mi mama, ella no trabajaría como mi nana, ella seria mi tía, pero me estoy hiendo mas allá de lo que necesito. Déjame primero presentarme.
    Mi nombre es Nathaniel, y tengo 4 años. Ya se que soy muy joven como para poder escribir o contar mi historia aquí, pero lo que muchas personas no conocen es que cuando una persona es joven tienen mas posibilidad de acabar o nacer siendo genios, eso me pasa a mi, aunque cuando estoy con mi familia eso no me pasa, solo cuando estoy solo, entonces para todos los demás que no me conocen soy un niño normal de cuatro años, un poco estúpido y con demasiada energía en mi cuerpo.
    Mi persona favorita en todo el mundo es mi nana, ella se llama Jenny Humfrey y se que me quiere incondicionalmente. Mi mama se llama Alice y el nombre de mi papa la verdad no se pronunciarlo. Vivimos en una casa en medio del pantano que solo se puede llegar cuando no hay marea que se llama El Marsh.
    Mi nana tenia una idea muy rara, ella quería que huyamos y nos fuéramos a vivir juntos en una casa que ella tenia en otro pueblo, y ella, siendo mi persona favorita quería que no le dijera nada a mi mama o a mi papa.
    Pero un día, el día en el que yo me iba a ir con mi nana, mi mama arreglo para que yo me fuera de día de campo con la muchacha y con la mama de mi mejor amigo y con mi mejor amigo, fue un día muy divertido pero de regreso hubo un accidente, estaba lloviendo y la marea estaba subiendo por el camino que mi chofer había agarrado, y cuando callo un rayo, el caballo se asusto y se fue derechito a los pantanos, donde me cayo en sima matándome en el proceso, y desde ese día mi nana ha espantado y matado a los niños de la aldea, para que los padres sepan lo que es perder a un hijo.
    ATTE: Re Valdés

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  5. Así es, yo estaba enamorada de él. Arthur Kipps, él vivía en la acera de enfrente de mi casa. Me encantaba verlo salir en las mañanas con su mochila colgada en la espalda y su pelo mojado recién salido de bañar, siempre vestido con pantalón obscuro, camisa blanca y sombrero. No me perdía ningún movimiento de parte de él.
    Yo vivía con mi papá Emanuel, mi mamá Carlota y mi hermana pequeña, Sara. Éramos una familia común y corriente, no teníamos mucho dinero pero tampoco nos faltaba nada gracias al trabajo de mi padre como abogado y al pequeño pero considerable apoyo de parte de mi madre. Ella tenía una sastrería no muy concurrida pero con suficiente gente, estaba a dos calles de mi casa, y gracias a ella sé que a mi amado, es decir, mi vecino Arthur no le gustaban los pantalones claros ni las corbatas rojas.
    Un buen día decidí yo tomar el primer paso. Sé que en esa época no era bien visto que la mujer hablara primero pero por amor uno hace lo que sea. Era martes por lo que Arthur llegaba a las 5 de la tarde después de ir a la biblioteca y leer libros de la historia del teatro y religión, me acuerdo porque una vez lo seguí. Me puse mi falda más bonita, me arreglé el pelo y hasta le robé un poco de perfume a mi mamá. Salí corriendo de mi casa en cuanto lo vi llegar.
    -Hola
    -Hola
    Era muy tímido.
    -¿Crees que algún día tu y yo podríamos salir por un helado?
    Sabía que su helado favorito era el de vainilla porque en los días calurosos de verano todos los viernes a las 4 de la tarde pasaba por la misma heladería y pedía un helado de ese sabor.
    -Claro que sí, es más, vamos ahorita.
    Me sorprendió mucho su respuesta pero sin pensarlo dos veces me fui con él. Fue la mejor tarde de mi vida, me confesó que él también había estado enamorado de mí desde el primer instante en el que me vio, pero por miedo a mi papá nunca me lo había podido confesar y que ahora estaba agradecido conmigo por haber hablado con él. De regreso no me importó el regaño de mi papá, ni que me castigara verlo porque él y yo ya habíamos hecho un acuerdo. Nos íbamos a casar dentro de dos años pero nunca hablamos de tener hijos. No nos gustaba la idea ya que yo presentía algo dentro de mí y alguna vez se lo conté y él me dijo que no íbamos a hacer nada que me pusiera a mí o a él en riesgo.
    Pasaron dos años y nos casamos, el amor era recíproco pero al parecer se me olvidó lo que alguna vez hablamos y tuvimos un hijo. Nathaniel.
    Pasó el tiempo. Nuestro hijo cumplió 3 años y le hicimos una fiesta, recibió muchos regalos muy lindos pero uno llamó más mi atención que la suya. Una pequeña carreta de madera, tenía un aspecto viejo y no era precisamente un juguete para niño. Lo dejé pasar, hasta que un día soñé o más bien tuve una pesadilla con esa misma carreta pero en ella una señora vestida de negro con una piel tan blanca que se podían ver sus huesos. Me dijo:
    - Muy mala decisión al haber tenido un hijo. Al igual que tú como yo, no cumplimos nuestras promesas y ahora por eso tendrás un castigo que desearás nunca haber tenido.
    Estoy sentada a lado de mi hijo de 9 años en una carreta de madera con mejor aspecto que ese regalo que no parecía ser para él. Arthur se ve muy guapo, como siempre, pero el amor que sigo sintiendo por él no evitó que haya volteado mi vista y no sé si lamentablemente o por pura casualidad volví a ver a la Dama de negro.
    Ahora lo único que sé es que tanto mi hijo como yo ya no estamos con mi ex-vecino, estamos a lado de la Dama de negro en un lugar donde nunca me imaginé estar sino hasta los 80 años.
    Cumplan sus promesas.

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