lunes, 14 de abril de 2014

Nathaniel

Todo empezó en una noche de verano, ya se, muy cliché verdad? Pero es verdad. Yo estaba en mi cuarto con mi esposo leyendo bajo la luz de tres velas, cuando lo escuche, un carruaje en la lejanía, pero como podría ser? Si cuando la marea sube, el camino se llena de agua haciéndolo imposible de cruzar. Pero ahí sigue sonando, el relinche de  varios caballos  a la lejanía,  pero es imposible, a menos que una persona sea tan loca como para intentar cruzar el camino en medio  de una tormenta, pero a la única persona que conozco que la menos lo intentaría es a mi hermana Jenny Humfrye, pero ni ella seria tan capaz de arriesgar su vida para venirme a visitar, a menos que haya tenido una emergencia.
Justo cuando estoy pensando eso los relinchos del caballo suenan a mi puerta y se oye las puertas del carruaje lentamente abrirse, como si la persona tuviera miedo de bajar, como si estuviera esperando que pasara algo malo, pero se nota como la persona se llena de coraje y con pasos decididos se para en frente de la puerta y toca tres veces con fuerza detrás de los golpes.
Con un suspiro veo a mi esposo, que como yo no se quería parar de su posición cómoda al lado de mi, mientras estábamos decidiendo si pararnos o no, se volvió a escuchar los golpes, pero ahora mas impacientes, como si tuviera derecho a llegar a mi casa y esperar que le sirvan con pies y manos como una princesa. Enojada, bajo las escaleras y con fuerza abro la puerta esperando a alguien mas pero lo que encuentro es a mi hermana llena de lodo y embarazada.
-Jenny ¿qué pasa? ¿qué haces aquí tan tarde?- digo yo con un poco de  preocupación en mi voz.
-Alice, ¿me podría quedar aquí contigo hasta que nazca mi bebe? Es que no tenia a donde ir a parte de aquí- dice mi hermana como si esperando a que le diga que no.
-por supuesto, déjame prepárate un cuarto- le contesto, y me voy a prepararle un cuarto.
Así paso el resto de su embarazo.  Y cuando fue hora de dar a luz, de ella nació un hermoso niño, al que llamo Nathaniel.

Mi esposo y yo, preocupados por el futuro del niño, convencimos a mi hermana a que nos dejara adoptarlo, para que pudiéramos darle al niño todo lo que deseara, al principio ella no quería pero logramos convencerla de que era lo mejor para el niño, y así fue como me convertí en Madre y gane el odio de mi hermana pequeña.

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