Era una tarde muy fria, mis padres y yo habíamos pasado un buen rato en el parque que estaba enfrente de mi casa, tenia 19 años, estaba a punto de acabar mis estudios, ya estaba completamente seguro que me quería dedicar al teatro.
Era un buen hijo, tenia buenas calificaciones, una muy buena relación con mis padres y me gustaba pasar tiempo con ellos. Una ves al mes procuraba ir a visitar a mi tía Brenda, una mujer viuda en ese entonces de 56 años, sus 2 hijos vivían a unas cuantas calles con sus familias. Cuando estaba en su casa no hacíamos mucho, la ayudaba en la cocina y a arreglar su casa, por lo general estaba muy recogida y arreglada, era lo único que hacia en el día, también le gustaba salir a caminar al parque. Por las noches me contaba historias de Pedro, su esposo, me contaba como se conocieron, como fue su boda y me lo repetía una y otra vez, yo ya me as sabia de memoria. Pedro murió de un infarto a los 60 años, mi madre dice que era un señor muy preocupado. Cualquier cosa lo espantaba y se enfermaba muy seguido.
Era un 7 de noviembre, la fui a visitar, la acompañe a caminar al parque y regresando le prepare un té y empezó con sus historias, pero esta ves era una historia diferente, algo que jamas había escuchado.
Todo esto empezó porque le pregunte si ella le tenia miedo a algo, en ese momento su cara se paralizo y comenzó con su historia.
Una tarde Pedro y mi tía habían salido de la ciudad a visitar a la familia de Pedro, habían estado unas semanas fuera, al regresar a su casa, se dieron cuenta que todo estaba desordenado, fuera de lugar, habían cosas rotas y cuadros tirados en el suelo. En ese entonces ellos estaban recién casados, no habían nacido mis primos. Me dijo mi tía cuando Pedro era mas joven era un hombre alto, fuerte, muy masculino, que siempre la protegía de todo, y todos.
No tenían idea de que fue lo que paso, salieron y le tocaron a los vecinos para saber si ellos sabían algo, y ellos les contestaron que solo escuchaban ruidos, como si hubiera gente brincando y moviendo todos los muebles. Ellos muy extrañados entraron nuevamente a su casa y trataron de arreglar lo más que se pudiera, tiraron los platos y las tazas rotas y siguieron con sus vidas.
Unas semanas mas tarde Brenda, sentada en una silla leyendo un libro escucho ruidos en la cocina, no le importaron los ruidos porque pensó que era Pedro el que los estaban haciendo, pero Pedro había salido a comprar la comida, y ella no se había acordado.
En el momento que se acordo comenzó a gritar su nombre, esperando la respuesta de su esposo, pero nadie contesto.
Decidió bajar a ver si todo estaba en orden, y noto que nuevamente habían tazas en el piso rotas.
Comenzó a escuchar voces de otras personas por la casa, y pisadas de personas en los pisos de madera, ella no sabia que estaba sucediendo, trato de olvidarse de todo y fue a caminar al parque para distraerse un poco. Horas después, regreso a su casa y noto que Pedro estaba tirado en el suelo del comedor, ella corrió hacia el y trato de despertarlo, después de unas palmadas en el pecho, despertó, con un dolor de cabeza muy fuerte miro a Brenda como si no supera lo que estaba pasando, lo sentó y le preguntó que fue lo que había pasado.
El solo dijo que sintió como alguien lo había tirado al piso, no vio a nadie, solo sintio una fuerza que lo jalo al suelo. Ninguno de los dos creían en espíritus y se negaban en creerlo.
Años después, cuando ya había nacido su primer hijo, les sucedió lo mismo, pero esta ves le sucedió el pequeño, pero cayo de un piso arriba, el pequeño solo tenia 5 años, al momento de caer se rompió una pierna y se abrió la cabeza, los padres quedaron muy espantados, incluso un poco traumados, decidieron que esto no les podía volver a pasar, así que decidieron llama a una persona que decían que estaba capacitada para estas cosas. Una señora muy vieja fue a su casa, prendió unas velas y dijo un par de palabras.
Brenda se dio cuenta que Pedro ya no era el mismo, se volvió un hombre muy desconfiado y muy sobre protector con sus hijos, y ella dice que su muerte tuvo mucho que ver con esos sucesos.
Al acabar la historia me fui a mi casa, y seguí con mi vida y mi rutina diaria. Años mas tarde yo tenia unos 27 años ya vivía con mi esposa y estábamos a punto de esperar a una hermosa hija.
Eran las 4 de la mañana no podía dormir y no se porque tenia la historia de mi tía en la cabeza, seguía con el ojo abierto cuando de pronto escuche unos ruidos desconocidos en la parte de abajo de mi casa, me negué a creer ese tipo de cosas, yo tampoco creía en espíritus y me negaba a creer en ellos, controlando mi miedo, baje a revisar y estaban cuadros tirados, mi esposa se levanto al ver que yo regresaba a la cama. Me negué a creer en lo que estaba pasando, pero mis miedos me estaban controlando. Templando de miedo me dije a mi mismo que la historia de mi tía no se iba a repetir conmigo, supe controlar mis miedos y no volví a sentir esa sensación en mucho tiempo, hasta hace unos días cuando conocí a un señor llamado Arthur Kipps.
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