Estaba sentada en la terraza frente al
jardín esperando a que mi adorado hijo terminara de buscar su juguete favorito
que nos acompañaría en esta ocasión a dar un paseo por el lago cercano a la
casa de nuestros queridos vecinos, cuando de repente vi entre los arbustos
cercanos al manzano un hombre que observaba como mi hijo gritaba mi nombre
pidiéndome que lo ayudara a encontrar a Justice su oso de peluche y al darse
cuenta que yo lo veía, desapareció corriendo hacia el camino a la carretera.
Me levanté rápidamente para tratar de
alcanzarlo, pero mi intento fue inútil, ya que lo vi subir en una carreta
acompañado de dos hombres vestidos humildemente.
Mi querido hijo llegó hacia mi pidiéndome
que iniciáramos el paseo pues finalmente había encontrado a Justice y estaba
listo para ir a subirse a la nueva barca que teníamos en el lago. No pude dejar
de pensar en aquel hombre que minutos antes me había quitado la paz en la que
me encontraba y ahora temía por nuestra
vida ya que últimamente se oían rumores de que habían robado pertenencias en algunas
casas de los alrededores. Mi hijo interrumpió aquellos turbios pensamientos y
decidí realizar los planes que teníamos preparados. Regresé a la casa, tome la
canasta con el almuerzo y emprendimos nuestra caminata entonando las canciones
que nos hacían sentir felices.
Antes de llegar a casa , le pedí a mi pequeño
que revisáramos la puerta trasera que había olvidado cerrar antes de salir pues
tenía un mal presentimiento. Una vez que nos encontramos frente al portón,
sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo al ver una cruz pintada con sangre
fresca en la ventana de la alcoba de mi hijo, lo que indicaba que él sería la
próxima víctima de aquel hombre desquiciado que había perdido un hijo en un
accidente terrible al ahorcarse con la soga de una trampa que su padre había
puesto en el bosque.
En ese momento tome a mi hijo de la mano y
entramos por la puerta trasera para subir corriendo a mi habitación donde nos
encerramos para no correr ningún peligro hasta que llegara mi esposo al día
siguiente.
Empezó a obscurecer y mi pequeño ya cansado
afortunadamente se quedó dormido, yo me encontraba muy angustiada pensando en
que esa noche mi hijo podría ser ejecutado por un loco y decidí abrazarlo e
intentar conciliar el sueño.
No pasó mucho tiempo cuando escuché como
alguien forzaba el portón para poder entrar, y al acercarme a la ventana a ver
de quien se trataba, vi como un hombre con un cuchillo se dirigía a la parte de
atrás donde yo había olvidado nuevamente cerrar la puerta. Recordé en ese
momento que mi esposo tenía escondida una pistola en la biblioteca y decidí
bajar rápidamente por ella para matar al que se atreviera a hacerle daño a mi
adorado hijo, pero al regresar a mi alcoba , me di cuenta de que mi hijo ya no
estaba y el hombre se lo había llevado. Baje corriendo hasta el jardín y logre
ver que el hombre se dirigía con mi hijo al bosque y sin ningún remordimiento
tire dos disparos que fueron los que le quitaron la vida a quien me había robado
una parte de la mía y a mi propio hijo quien recibió el segundo disparo al
quedarse parado mirando al hombre agonizando. Avente la pistola y corrí en
busca de mi hijo que todavía respiraba, pero su último aliento fue para decirme
que perdonara a ese hombre pues lo había hecho por el amor que sentía por su
hijo al que tanto amaba. Lo abracé con todas mis fuerzas para nunca olvidar que
esas palabras me servirían para fortalecer mi alma en busca de una venganza que
aliviara el terrible dolor que invadía mi ser.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario