domingo, 27 de abril de 2014

Montserrat Ortiz Pagés 4020 "LA MUERTE INESPERADA"


Estaba sentada en la terraza frente al jardín esperando a que mi adorado hijo terminara de buscar su juguete favorito que nos acompañaría en esta ocasión a dar un paseo por el lago cercano a la casa de nuestros queridos vecinos, cuando de repente vi entre los arbustos cercanos al manzano un hombre que observaba como mi hijo gritaba mi nombre pidiéndome que lo ayudara a encontrar a Justice su oso de peluche y al darse cuenta que yo lo veía, desapareció corriendo hacia el camino a la carretera.
Me levanté rápidamente para tratar de alcanzarlo, pero mi intento fue inútil, ya que lo vi subir en una carreta acompañado de dos hombres vestidos humildemente.
Mi querido hijo llegó hacia mi pidiéndome que iniciáramos el paseo pues finalmente había encontrado a Justice y estaba listo para ir a subirse a la nueva barca que teníamos en el lago. No pude dejar de pensar en aquel hombre que minutos antes me había quitado la paz en la que me encontraba  y ahora temía por nuestra vida ya que últimamente se oían rumores de que habían robado pertenencias en algunas casas de los alrededores. Mi hijo interrumpió aquellos turbios pensamientos y decidí realizar los planes que teníamos preparados. Regresé a la casa, tome la canasta con el almuerzo y emprendimos nuestra caminata entonando las canciones que nos hacían sentir  felices.
Antes de llegar a casa , le pedí a mi pequeño que revisáramos la puerta trasera que había olvidado cerrar antes de salir pues tenía un mal presentimiento. Una vez que nos encontramos frente al portón, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo al ver una cruz pintada con sangre fresca en la ventana de la alcoba de mi hijo, lo que indicaba que él sería la próxima víctima de aquel hombre desquiciado que había perdido un hijo en un accidente terrible al ahorcarse con la soga de una trampa que su padre había puesto en el bosque.
En ese momento tome a mi hijo de la mano y entramos por la puerta trasera para subir corriendo a mi habitación donde nos encerramos para no correr ningún peligro hasta que llegara mi esposo al día siguiente.
Empezó a obscurecer y mi pequeño ya cansado afortunadamente se quedó dormido, yo me encontraba muy angustiada pensando en que esa noche mi hijo podría ser ejecutado por un loco y decidí abrazarlo e intentar conciliar el sueño.
No pasó mucho tiempo cuando escuché como alguien forzaba el portón para poder entrar, y al acercarme a la ventana a ver de quien se trataba, vi como un hombre con un cuchillo se dirigía a la parte de atrás donde yo había olvidado nuevamente cerrar la puerta. Recordé en ese momento que mi esposo tenía escondida una pistola en la biblioteca y decidí bajar rápidamente por ella para matar al que se atreviera a hacerle daño a mi adorado hijo, pero al regresar a mi alcoba , me di cuenta de que mi hijo ya no estaba y el hombre se lo había llevado. Baje corriendo hasta el jardín y logre ver que el hombre se dirigía con mi hijo al bosque y sin ningún remordimiento tire dos disparos que fueron los que le quitaron la vida a quien me había robado una parte de la mía y a mi propio hijo quien recibió el segundo disparo al quedarse parado mirando al hombre agonizando. Avente la pistola y corrí en busca de mi hijo que todavía respiraba, pero su último aliento fue para decirme que perdonara a ese hombre pues lo había hecho por el amor que sentía por su hijo al que tanto amaba. Lo abracé con todas mis fuerzas para nunca olvidar que esas palabras me servirían para fortalecer mi alma en busca de una venganza que aliviara el terrible dolor que invadía mi ser.   

No hay comentarios.:

Publicar un comentario